Sir Evandale suspiró en efecto.
—Y no podéis menos que deciros, prosiguió Nizam, si yo hubiera nacido el primero..... todo eso sería mío.
—Es verdad, murmuró sir Evandale con aire preocupado y sombrío.
—Y mientras que todo el mundo os da el título común de gentleman, oís llamar a vuestro hermano milord.......
—Y bien, ¿qué puedo yo hacer a todo eso?
—Muy sencillo. Ser lord a vuestra vez.
—Pero.....
—Y si yo lo quiero..... lo seréis.
—¡Tú!
Y sir Evandale contempló al mendigo con sonrisa irónica.