—Bueno, repuso de nuevo Vanda.

—Allí buscaréis Adam street, una callejuela estrecha y sombría que os haréis indicar, y entraréis en la casa señalada con el número 17.

—Muy bien.

—En el tercer piso de esa casa vive una pobre vieja que llaman Betzy-Justice. Procurarás hablarla, y le presentarás esto.

Y Rocambole sacó al mismo tiempo una pequeña medalla de plata que llevaba suspendida al cuello con un cordón de seda.

—¿Y después? preguntó Vanda.

—Entonces Betzy-Justice te dará unos papeles.

—¡Ah! ¿y deberé leerlos?

—Sí, y por ellos sabréis, tú y mis demás compañeros, lo que os queda que hacer.

—Está bien, dijo Vanda.