XXV
diario de un loco de bedlam.
XI
Como decíamos pues, el Indio Nizam se había sentado familiarmente al lado de sir Evandale, y hasta se había atrevido a tomarle la mano.
—¿Qué edad teníais, le dijo, cuando perdisteis vuestra madre?
—Unos siete años, respondió el joven Pembleton.
—De consiguiente erais demasiado niño para que os pudieran confiar un secreto.
Esta palabra produjo una conmoción extraña en sir Evandale.
Sin embargo no respondió y continuó mirando al Indio.
—Porque yo poseo un secreto que os debo confiar, añadió este.