Un vivo sentimiento de orgullo fermentó en el cerebro de sir Evandale.

—Continúa, dijo.

Nizam prosiguió:

—También debe haber un hombre en New-Pembleton que no habla jamás de sir Jorge. Ese hombre se llama Tom.

—¡Tom! exclamó sir Evandale. ¡Oh! a ese le aborrezco.

—Y tenéis razón.

—Lo aborrezco, porque no ama más que a mi hermano mayor... al poderoso lord William, añadió sir Evandale.

—Si supierais otra cosa aún, repuso el Indio, vuestro odio sería mucho mayor.

—¿Qué es pues?

—¡Oh! ya os lo diré más tarde. Por ahora no se trata de Tom.