—¿De quién entonces?

—De sir Jorge Pembleton.

—Pues bien, habla....

—Sir Jorge, hace veinte y dos años,—prosiguió Nizam,—era un pobre segundón como vos. Mientras que su hermano gozaba ya de las consideraciones debidas a su nacimiento, y que un día sería lord, se casaría con miss Evelina Ascott, y poseería una inmensa fortuna; el pobre hermano menor estaba destinado a servir oscuramente en la marina.

—Como yo en el ejército de las Indias, murmuró suspirando sir Evandale.

—Sin embargo sir Jorge amaba a miss Evelina.

Sir Evandale hizo un brusco movimiento.

—Y miss Evelina le amaba.....

—¡Mientes!

—Yo no he mentido jamás, dijo fríamente el Indio.