XXVI
diario de un loco de bedlam.
XII
El supuesto Indio prosiguió:
—Mi convalecencia fue larga.
Cerca de dos meses pasé en la choza del brahmin, curándome lentamente de mis horribles heridas.
Los tigres me habían desfigurado por completo; y hasta tal punto que hubiera podido ir a pasearme en medio de mis antiguos compañeros y amigos, sin que ninguno de ellos me hubiera conocido.
Pero no era ese mi proyecto.
Mi única preocupación, mi idea fija, se concentraba en un solo punto.