Volver a Inglaterra.
Quería a toda costa volver a ver, no ya a lady Evelina, sino al fruto de nuestras amores... al hijo a quien yo idolatraba..... a ti en fin.
El supuesto Indio hablaba con tal emoción, que sir Evandale no podía engañarse.
Nizam y sir Jorge no formaban más que uno, y sir Jorge era en efecto su padre.
Este continuó:
—El brahmin, a quien yo confié una parte de mi secreto, me enseñó a dar a mi rostro un color cobrizo, por medio de la decocción de ciertas plantas.
Me teñí además el pelo y las cejas de color rojo, y acabé en fin por tomar la semejanza de ciertos Indios que tienen sangre europea en las venas y que, bajo su piel rojiza, ostentan los rasgos más correctos de la fisonomía de la raza blanca.
Cambiado así, volví públicamente a Calcuta.
Nadie llegó a conocerme.
Yo sabía además la lengua india. Fui pues a alojarme a la parte más retirada de la ciudad negra, que es el barrio de los indígenas, pues lo que se llama la ciudad blanca es donde habitan los Europeos.