—Pero entonces, padre mío, dijo el joven temblando de emoción, es necesario para eso que lord William muera.

—Tal vez.

—Y lord William es joven y está lleno de fuerza y de salud.

—¡Bah! dijo Nizam, ¡la vida humana es tan poca cosa!.....

Sir Evandale hizo un gesto de terror.

—¡Oh! no, padre mío, exclamó, ¿pensaríais acaso en matar a lord William?

—¿Qué te importa?

—¡No!... ¡no! dijo vivamente el joven, me opongo absolutamente a ello.

Nizam pareció reflexionar por algunos instantes.

Después, mirando fijamente a sir Evandale: