XIII
Sir Evandale erró de un lado a otro, y no volvió a ver a Nizam en todo el día.
A la caída de la tarde, el desgraciado joven se volvió triste y pensativo a la quinta de New-Pembleton.
Lord William acababa de llegar.
—¿Qué ha sido de vos, hermano? le preguntó.
—He perdido la caza, respondió sir Evandale.
—¿De veras?
—Sí, y como el tiempo era magnífico y soy apasionado admirador de la naturaleza, he seguido por senderos extraviados y agrestes, sin notar que me alejaba más de lo que debía de New-Pembleton.
—En fin, habéis llegado, y eso es lo principal, dijo lord William gozoso. ¡Ah! no sabéis, hermano, cuántas cosas tengo que deciros!
—¿A mi? exclamó sir Evandale estremeciéndose.