—Es decir... que pasará por muerto.

—Sí.

—¿Qué haréis pues de él?

—Quieres saber demasiado, hijo mío, respondió Nizam. ¡Más tarde! más tarde!

Y como asaltado de pronto por otra idea, se volvió a sir Evandale y añadió:

—¡Ah! ¿tienes algún dinero... algunas economías?... Necesito dinero.

—Precisamente he recibido hoy, dijo sir Evandale.

Y abriendo su escritorio, sacó de él la cartera que le había dado lord William.

—Tomad, añadió.

Nizam abrió la cartera y tomó dos billetes de cien libras.