III

Vanda se había vuelto muchas veces, y se iba quedando atrás, mientras que los compañeros de Rocambole se alejaban del barril de pólvora y se refugiaban en la sala circular.

—¡Más de prisa! había gritado el jefe, ¡más de prisa!

Y Marmouset, que iba al frente de todos, había precipitado el paso.

Así llegaron a la sala circular.

Marmouset dijo entonces a Vanda:

—Estamos a cuatrocientos metros de distancia del barril; pero como esa galería subterránea va en línea recta, podemos ver desde aquí la explosión.

Dicho esto, fue a fijar la antorcha entre dos piedras, dejándola a su espalda, y entonces pudieron ver a Rocambole y Milon a lo lejos, gracias a la claridad de la antorcha que habían conservado.

Ambos se hallaban de pie e inmóviles, esperando la explosión.