—Díme, ¿tu hermano no ha ido a acompañar a sir Archibaldo y a miss Anna?
—Sí.
—¿Cuándo volverá?
—Va a comer con ellos, y de consiguiente no volverá hasta muy tarde.
—¿Es posible ir de tu cuarto al suyo sin encontrar a nadie?
—Sí, pasando por la biblioteca.
—Entonces espérame esta noche en tu cuarto.
—¿A qué hora?
—A las ocho; cuando cierre completamente la noche.
—¿Vendréis por el mismo camino?