Sir Jorge y su hijo salieron corriendo del cuarto, y pocos instantes después, el primero huía por donde había venido, diciendo:
—¡Hasta mañana!
Y sir Evandale, inundada en sudor la frente, caía en una silla murmurando:
—¡Es horrible!.... ¡horrible!... pero seré lord!
XXX
diario de un loco de bedlam.
XVI
Dos horas después de haber desaparecido Nizam, lord William volvía a New-Pembleton.
Sir Evandale le esperaba en el salón del piso bajo.