—Después irás a acompañar a sir Archibaldo y a su hija, que no dejarán por cierto de velar toda la noche en el cuarto de lord William, y colocarás tu candelero en la chimenea.

—Nada más fácil, pero...

—Creo inútil decirte que debes dejar arder la bujía...

—No comprendo...

—No tienes necesidad de comprender, dijo Nizam riendo. Ya verás... hasta la noche.

Y el supuesto Indio desapareció por entre los árboles.


XXXI

diario de un loco de bedlam.

XVII