—¿Qué ha sucedido?

—Levántate, repuso Nizam.

Sir Evandale se incorporó sobre su lecho y saltó vivamente a tierra.

El efecto del narcótico había desaparecido, dejándole solamente una ligera pesadez de cabeza.

—Ven conmigo, le dijo Nizam.

Y abrió la puerta que daba a la galería convertida en biblioteca y que, como sabemos, conducía al dormitorio de lord William.

Nizam entró el primero en aquel cuarto.

—Mira, dijo.

Miss Anna, sir Archibaldo y el ayuda de cámara dormían profundamente.

Lord William, inmóvil sobre su lecho, no daba signo de vida.