Sir Evandale se volvió y vio a un hombre echado detrás de unos matorrales, desde donde también parecía observar la marcha de los presidiarios.

Aquel hombre era Nizam.

Y como el joven, cubierto de una palidez mortal e inundada en sudor la frente, se quedase sorprendido y como clavado en tierra, Nizam dio un salto y se acercó rápidamente a él.

—Hoy eres lord, le dijo; dentro de seis meses serás esposo de miss Anna.

Y Nizam desapareció de nuevo.

Seis meses después, en efecto, miss Anna, vivamente solicitada por su padre, dejó el luto de su prometido lord William.

Sir Archibaldo tenía decidido empeño en que su hija se casase con un lord, y ella que había amado tanto y tan desinteresadamente a lord William y que en nada tenía la fortuna..... no titubeó un momento en pasar a ser lady Evandale Pembleton, dando su mano al nuevo heredero de aquella poderosa familia.

El día mismo de aquel casamiento, un hombre que había llegado demasiado tarde para asistir a los funerales de su amo, declaró a lord Evandale que dejaba su servicio.

Aquel hombre era Tom.

El fiel Tom que lloraba siempre a lord William y que no quería servir al hijo del crímen.