Entonces el joven se aproximo a él, lo examinó con cuidado, y retrocedió de pronto, lanzando un grito de horror.

Nizam estaba muerto.

El brillante oficial de marina que se llamara un tiempo sir Jorge Arturo Pembleton, y cuya miserable vida fue un horrible tejido de crímenes, hasta aquel día testigo de su triunfo; había dejado de existir, y todavía llevaba clavado en el corazón el cuchillo que había ocasionado su muerte.

Lord Evandale volvió a acercarse a aquel cuerpo ensangrentado, y arrancando de él el arma homicida, la examinó y la reconoció al punto.

Aquella arma era el cuchillo de caza de Tom, el marido de Betzy.


XXXIII

diario de un loco de bedlam.

XIX

¿Qué había sido de Tom?