Estaba sin duda impaciente de ver a su hijo, pues habiéndose sentado entre la espesura al pie del árbol, no apartaba los ojos de la casa, y sus miradas manifestaban una ansiedad creciente.
Embebido en sus pensamientos, no oyó un ligero ruido que hacían detrás de él entre las hojas, y no pudo prevenirse contra el ataque de un hombre que cayó sobre él de improviso.
Volviose bruscamente y reconoció a Tom.
El antiguo mayordomo venía armado con un cuchillo de monte.
Nizam estaba sin armas.
Así su primer movimiento fue huir, pero Tom lo cogió vigorosamente por el cuello.
Entonces quiso gritar.
—Si levantas la voz eres muerto, le dijo Tom.
El Indio luchaba sin embargo por desasirse, mas su enemigo lo sujetaba sólidamente y al mismo tiempo añadía:
—¡No escaparás de mis manos, miserable!... Sé quién eres.—Tú no te llamas Nizam, tu verdadero nombre es sir Jorge Pembleton.