—¿Y te atreves a defenderte?

—Yo no he asesinado a lord William.

—¡Infame!

—Lord William no ha muerto.

Tom lanzó un grito, y su emoción fue tal, que faltó poco para que dejase escapar a sir Jorge.

—Lord William no ha muerto, repitió este. Pero cuando sepas lo que ha sido de él, sentirás que se halle aún en el número de los vivientes.

Tom había echado a Nizam en tierra y lo tenía sujeto por el cuello.

Al oír su respuesta, le apoyó la rodilla sobre el pecho y el cuchillo a la garganta, y le dijo con furor:

—¿Acabarás de hablar, miserable?

—¡Ah!... ¿quieres saberlo todo?