XXXIV

diario de un loco de bedlam.

XX

Tom emprendió pues la heroica empresa que se había propuesto, y sin pérdida de tiempo, se puso en busca del desgraciado lord William.

Pero el mundo es grande, como él mismo había dicho, y buscar a un hombre por él, cuando no se sabe bajo qué nombre se oculta, es cosa bien difícil, sino imposible.

Tom se puso sin embargo a la obra.

Empezó por ir a Londres a reunirse con su mujer, y la dio parte de las revelaciones supremas de Nizam.

Betzy era una mujer inteligente y sobre todo de buen sentido.

Oyó a Tom hasta el fin, y cuando este hubo terminado su relato, le dijo con la mayor sencillez: