El detective pidió ocho días para practicar sus diligencias.

Al cabo de ese tiempo, el fiel Tom que aguardaba con impaciencia, recibió la nota siguiente:

«Un teniente de presidio ha pasado, hace siete meses, por la aldea de Pembleton.

»Se llama Percy, y se dirigía a Liverpool, adonde conducía una cuerda de presidiarios.

»Es muy probable que se haya embarcado con ellos.»

Tom tomó en seguida el ferrocarril y se fue a Liverpool.

Allí, compulsando los registros de la marina, encontró en efecto el nombre de Percy, seguido de la calificación de teniente.

Percy se había embarcado para la Nueva Zelanda, con los forzados que conducía.

Tom vaciló entonces sobre el partido que debería tomar.

¿Se embarcaría también desde luego, o no haría mejor en averiguar antes el nombre del presidiario que habían sustituido a lord William?