—Hace unos seis meses.

—¿Y en qué se ocupa?

—Era pastor como yo cuando vino de la Nueva Zelanda.

—¿Y ahora?

—¡Oh! ahora es ganadero, y tiene una bella hacienda y muchas cabezas de ganado.

—¿Y cómo se ha arreglado para adquirir todo eso? preguntó de nuevo el Alemán.

—Ha sabido hacerse amar de la hija de un rico labrador y se ha casado con ella. El labrador ha muerto poco tiempo después, y Walter Bruce es hoy rico, pues su mujer era hija única.

—¿Y puedes indicarnos con certeza el sitio donde se halla? preguntó aún el Alemán.

—Haré más todavía, respondió el pastor.

—¿Qué?