El antiguo deportado se dirigió a él y le dijo:

—Buenos días, Nathan.

—Buenos días, Toby, respondió el mulato.

—Aquí vengo con dos amigos, continuó el pastor, que desean ver a Mister Bruce.

—Mister Bruce no está en la habitación, respondió el muchacho.

Tom palideció al oír esto.

—¿Dónde esta pues? preguntó Frantz Hauser.

—¡Oh! tranquilizaos, no está de viaje.

—¡Ah!

—Ha ido a ver uno de sus rebaños apriscado a una milla de aquí.