Después, descubriendo a Frantz Hauser y a Toby, les alargó la mano y les dijo con una triste sonrisa:

—Ya veis como yo no mentía cuando os revelé mi nombre y calidad.......

Y volviéndose a su mujer añadió:

—Querida Lucy, conduce a esos dos buenos amigos al comedor y haz que les sirvan una colación. Por mi parte, excusadme, pues estoy impaciente de hallarme a solas con mi querido Tom.

Y tomando al antiguo mayordomo por el brazo, entró con él en la casa.

Tom no había podido dominar aún su emoción ni contener sus lágrimas.

Apenas se hallaron solos, Walter Bruce le abrazó de nuevo y le dijo:

—¡Así, amigo mío, te has atrevido a venir hasta aquí a buscarme!...

—Hace seis años que salí de Inglaterra, respondió Tom, y sin esos maldecidos salvajes.....

—¿Qué salvajes?