—Será fuerza que os reconozca.

—No solamente se negará a ello, sino que me acusará de ser un impostor.

—¡Oh! en cuanto a eso, ya le probaremos!....

—¿Qué quieres tú que yo le pruebe? Mi identidad está perfectamente establecida: soy Walter Bruce, antiguo deportado, y no otra cosa. Lord William ha muerto, y está enterrado con todas las ceremonias legales en el panteón de Pembleton.

—¡Ah! respondía Tom negándose a aceptar este razonamiento, si sir Evandale se niega a reconoceros, hay otra persona que os reconocerá de seguro.

—¿Quién?

—Miss Anna.

La frente de lord William se nublaba al oír esto, y solía responder:

—No, yo no amo a miss Anna, ni ella me ha amado jamás. Estoy en la convicción de que también sería inútil esa prueba.

Tom parecía darse por vencido y no añadía una palabra.