—¡Ah!
—Lo que hace que estamos enterrados aquí.
—Enterrados, dijo la Muerte de los Bravos, y condenados a morir de hambre.
Marmouset se encogió de hombros.
—¡Bah! dijo con desdén, debemos fiar en nuestra estrella que nos ha favorecido hasta ahora.
Todos se quedaron mirándolo.
—Ahí tenéis otra galería que no hemos explorado aún, añadió.
—¡Es verdad! dijo Vanda.
—¿Quién sabe adónde conduce?
—Veamos de todos modos.....