La joven lady dio algunos pasos más y contempló fríamente a Walter Bruce.

Y después, volviéndose a Tom, dijo con acento glacial:

—En efecto, amigo mío, este hombre se parece vagamente a lord William, pero no es él. Lord William ha muerto.

Walter Bruce exhaló un grito de dolor y huyó como un insensato.

—¡Oh! ¿por qué he vivido hasta hoy? decía al alejarse, ¡Ya sabía yo que no me reconocería!


XL

diario de un loco de bedlam.

XXVI

En la City, cerca de San Pablo, hay una calle que llaman Pater-Noster street.