Esta calle es la de los libreros.

Pero estos útiles industriales no forman sin embargo, como podría creerse, la totalidad de sus habitantes.

Hay allí un poco de todo: muchos libreros, es verdad, pero avecinando con artesanos y negociantes, con propietarios de poca monta, y con humildes empleados de comercio.

Hasta se encuentra en Pater-Noster, y por más señas en el número 17, lo que se llama en Inglaterra un solícitor.

El solícitor, en Londres, es lo que podríamos llamar un procurador-abogado.

Como procurador judicial, hace las diligencias de un pleito, y como abogado lo defiende.

Así el solícitor gana mucho dinero.

En primer lugar se hace pagar muy caro,—y en segundo eterniza los pleitos.

De este modo el litigante que entra rico en su gabinete, sale al fin las más veces arruinado.

Pero en cambio tiene la ventaja de haber ganado su pleito.