Pero no un ruido sordo y lejano como el que produjeran los primeros hundimientos, ni el fragor del viento y del suelo agitados.....

Aquel rumor, al principio indefinible, era el murmullo de voces humanas.

¿Eran acaso los policemen?

¿O bien algunos fenians que venían en busca del que habían prometido libertar?

Y a tiempo que Marmouset se hacía esta pregunta y recomendaba el silencio a sus compañeros, las voces se hicieron más distintas y una luz apareció en el fondo de aquel subterráneo.

Luego pudieron distinguir a un hombre que llevaba una linterna en la mano.

Y Marmouset, después de un momento de duda, llegando al fin a reconocer a aquel hombre, exclamó:

—¡Es Shoking!—¡Nos hemos salvado!


IV