—¿Qué pretensiones?

Y Mr. Simouns se sonrió de modo que hizo estremecerse a Tom.

—Paréceme sin embargo, dijo el pobre mayordomo, que es cosa muy sencilla. Lord William no ha muerto, y de consiguiente pretende entrar en posesión de su nombre, de sus títulos y de su inmensa fortuna.

—Eso es lo que es imposible.

—¿Por qué causa?

—Porque a los ojos de la ley lord William ha muerto y que su acta de defunción está en regla.

—Pero, ¿y probando la sustitución?.......

—¿Cómo podéis hacerlo?

—¡Toma! contando lo que ha pasado.

Mr. Simouns se encogió de hombros.