—Sobre poco más o menos.

—De consiguiente, puede estar desconocido para todo aquel que no tenga interés en conocerle.

—¡Ay! así es.

—En ese caso, ya veis que si vuestro amo se presenta a lord Evandale, este le volverá la espalda, y que no será recibido mejor sin duda por su noble esposa.

—Si debo decíroslo todo, exclamó Tom vivamente, sabed que mi amo ha visto ya a lady Pembleton.

—¡Ah!

—Y no lo ha reconocido.

—Razón de más, repuso Mr. Simouns, para que aceptéis mis proposiciones.

—Veamos, os escucho.

—Sin que os sea necesario decírmelo, me es fácil adivinar que tanto vuestro amo como vos, habéis vuelto de Australia casi sin recursos.