Tom bajó la cabeza y no respondió.
—Lord Evandale es fabulosamente rico. No sería difícil, estoy seguro, de hacerle entrar en una transacción.
—¿De qué transacción queréis hablar? preguntó Tom con cierta violencia.
—De una transacción, replicó Mr. Simouns, como esta por ejemplo: Lord William consentiría en conservar el nombre de Walter Bruce y en volver a Australia.....
—Pero.....
—Y lord Evandale le daría treinta, cuarenta o cincuenta mil libras.....
—¿Estáis loco, Mr. Simouns? dijo Tom fríamente.
—¡Ah! ¿creéis?.....
—Mi amo no renunciará a ninguno de sus derechos.
—¿Quiere ser lord?