—Sí.
—¿Y entrar en la posesión plena y entera de su fortuna?
—Ciertamente.
—Entonces sois vos quien estáis loco, Mr. Tom, y vuestro amo más que vos, dijo el solícitor.
—¡Oh! caballero!...
—Y voy a probároslo, prosiguió Mr. Simouns. Un hombre solamente, ya os lo he dicho, el teniente de presidio Percy, podría dar un testimonio digno de fe.
—Yo encontraré a ese hombre, ¡os lo juro! dijo Tom.
—Pero, me obligáis a repetirlo, ese hombre se guardará muy bien de decir la verdad.
—¡Oh! se le obligará....
—Y aun cuando lo hiciese, continuó Mr. Simouns, eso no nos haría adelantar gran cosa.