—¡Jamás! repuso el leal servidor de lord William.

—Como os plazca, dijo Mr. Simouns. Solamente, no echéis en saco roto mis consejos..... tomad vuestras precauciones.......

Tom se quedó mirándolo.

—Lord Evandale, prosiguió Mr. Simouns, se halla en una situación que considero como inexpugnable.

—¿Y qué? preguntó Tom.

—Si todo lo que me habéis dicho es verdad, es un hombre poco escrupuloso.

—Así es.

—Y si tratáis de dar un escándalo, no creo que retroceda ante un nuevo crímen.....

—¡Oh! hay justicia en Inglaterra! exclamó Tom.

Mr. Simouns se encogió de hombros.