Pero sobreponiéndose y haciendo un esfuerzo, se asió al brazo de Tom y le dijo por lo bajo:

—He venido sin que lo sepa lord Evandale.

—¡Ah! exclamó Tom.

—Quisiera ver de nuevo a... la persona que decís ser lord William.

—Aquí vive, repuso Tom.

—¿En esta casa?...

—Mirad, esa es la puerta de su cuarto.

—¿Y..... está..... solo?

—No, señora, dijo Tom; está con su mujer y con sus hijos.

—¿Sus hijos?..... ¿su mujer?.....