—No; no hay con él transacción posible.

Sir Archibaldo se sonrió con desdén.

—¡Bah! exclamó, será un pleito escandaloso, pero saldremos de él con honor.

—Empezando, añadió lord Evandale, porque, para sostener un pleito semejante, se necesita mucho dinero.

—Y no solamente no lo tiene, dijo lady Pembleton, sino que me ha parecido hallarse en la más profunda miseria.

—Sin embargo es necesario tomar un partido, dijo sir Archibaldo.

—¿Y cuál?

—Es necesario que ese hombre salga de Londres.

—¿Cómo obligarlo?

—No lo sé; pero ya encontraremos un medio.......