»17. Adam street, Spithfields, Londres.»

Hecho esto, Tom esperó.

Hacia la tarde, llegó la respuesta, que decía lacónicamente:

«Mi querido Mr. Tom:

»El teniente Percy vive efectivamente en Perth, pero está gravemente enfermo.

»Vuestro afectísimo servidor,
»John Murphy, esq.»

Tom fue a enseñar este despacho a lord William.

Este reflexionó algunos instantes, y al fin le dijo:

—Por poco dinero que se necesite para decidir a Percy a decir la verdad, es preciso tenerlo sin embargo, y nuestros recursos.....

—Me quedan cien libras, repuso Tom.