El pobre servidor, humillado y confundido, tomó pues el camino de Londres.

Al llegar a la capital, corrió en seguida a Adam street.

Pero allí lo esperaba una nueva y dolorosa sorpresa.

Lord William y su familia habían desaparecido hacía un mes.

Betzy había partido tras ellos.

¿Adónde habían ido?

Nadie pudo decírselo.

Tom calculó entonces el tiempo trascurrido, y vio que había cerca de tres meses que saliera de Londres.

Pero ya hemos visto que nuestro digno escocés no se desalentaba nunca completamente.

—¡Yo los encontraré! se dijo con resolución.