—Ya sé que no habéis escrito, pero han imitado vuestra letra de manera a engañar al más experto.
—¿Y qué me hacían decir en esa carta?
—Decíais que Percy estaba enfermo, y que permanecíais a su lado hasta que se restableciese para poder acompañaros a Londres.
—¿Y después? dijo Tom.
—Ocho días después, lord William recibió cita del tribunal mandándole comparecer, bajo el nombre de Walter Bruce, se entiende, en el gabinete del fiscal del Consejo.
Esto despertó en el joven lord alguna esperanza, y partió lleno de alegría.
Llegada la noche, como no hubiese vuelto aún, su esposa y la vuestra empezaron a concebir alguna inquietud, pero no tardaron en recibir una carta, escrita y firmada por lord William.
Pero esta carta era obra de un hábil falsario como la vuestra.
Lord William escribía que el fiscal no había dudado un momento en admitir las pruebas de su identidad, y que había hecho comparecer inmediatamente a lord Evandale.
Que este último, al presentarse y ser confrontado con su hermano, no pudiendo negarse a la evidencia, lo había confesado todo.