Betzy protestó en vano: fue presa, y la condujeron a la cárcel de la villa inmediata.

Tom, al oír esto, tuvo un acceso de desesperación.

—¡Oh! exclamó, estamos perdidos!

—No, todavía no, dijo Mr. Simouns con su flema británica.

Tom se quedó mirándolo con ansiedad.


XLVIII

diario de un loco de bedlam.

XXXIV

Mr. Simouns pareció recogerse algunos instantes.