—El señor y yo hemos quedado de acuerdo sobre lo convenido ayer con vos, le dijo Mr. Simouns señalando al antiguo mayordomo de Pembleton.

El teniente se inclinó volviéndose a Tom.

—Esta noche saldréis para París, prosiguió el solícitor.

—Como gustéis, Mr. Simouns.

—He aquí quinientas libras esterlinas para vos y vuestros compañeros. El resto os será entregado en París, tan luego como firméis en la embajada.

Y diciendo esto le dio un cupón del Banco, de quinientas libras, que el teniente Percy se metió tranquilamente en el bolsillo.


XLIX

diario de un loco de bedlam.

XXXV