—En Farringdon street.
—En ese caso nos hallamos ahora al este de Newgate.
—Así es.
Shoking tomó por la escalera seguido de todos los demás.
Vanda cerraba la marcha.
Hubiérase dicho que la pobre joven dejaba su alma en aquellos subterráneos: de tiempo en tiempo, sin dejar de seguir a los otros, volvía hacia atrás la cabeza y murmuraba:
—Tal vez a esta hora se halla destrozado y sangriento..... y respirando aún, enterrado bajo las piedras.......
La escalera tendría unos treinta peldaños.
Al llegar al último, la cabeza tocaba a una trampa que estaba echada en aquel momento.
Shoking la levantó, y Marmouset que lo seguía se halló en la sala baja del public-house, donde todos se encontraron al fin reunidos.