Los postigos de la tienda estaban cerrados.

Además era ya bien entrada la noche, y el publican había despedido a sus parroquianos y se hallaba solo.

Él buscó también con la vista al Hombre gris, y pareció admirarse de no verlo entre las numerosas personas que llegaban.

Marmouset dijo entonces a Shoking:

—Nos hallamos en Farringdon street, ¿no es esto?

—Sí.

—¿Más arriba o por bajo de Fleet street?

—Más abajo.

—Por consiguiente, muy cerca del Támesis, ¿no es así?

—Ciertamente.