—Añadiremos esa suma a los gastos generales que deberá reembolsarme lord William.

Tom quedó pensativo por algunos instantes, y después de un corto silencio añadió:

—Pero, ¿no me habéis también dicho que la señora y los hijos de lord William habían desaparecido?

—Sí.

—¿Les habrá sucedido acaso alguna desgracia?

—Mucho lo temo; y sin embargo.....

—¿Qué? preguntó vivamente Tom.

—Hoy estoy casi tranquilo sobre el particular.

—¿Cómo pues?

—He enviado en su busca al detective de que os he hablado.