—Estoy seguro.
—Muy bien, dijo Tom levantándose. Volveré mañana.
—¡Oh! no, repuso Mr. Simouns, no conviene que volváis aquí.
—¿Por qué?
—Porque nuestros adversarios os creen muerto, y no deben saber que vivís hasta el día en que estéis armado con el testimonio escrito de los cómplices de lord Evandale. Ahora bien, si venís aquí con frecuencia, podéis ser visto y reconocido.
¿Dónde os habéis alojado?
—En ninguna parte aún.
—Pues bien es necesario buscar un barrio extraviado; por ejemplo en el East-End, por el lado de Mail en Road.
—¿Bueno; pero ¿cuándo saldré para París?
—Tan pronto como tengamos noticias positivas de mistress Bruce y de sus hijos.