—¿Y a lord William, no lo volveré a ver antes de partir?

—Es imposible. En primer lugar no se penetra fácilmente en Bedlam.

—¡Oh! el rigor no es tan grande, puesto que se puede obtener un permiso.

—Sí, pero cuando llegue a saberse que una persona ha visitado a Walter Bruce, las sospechas recaerán inmediatamente sobre vos, y, os lo repito, debéis estar muerto para lord Evandale hasta que llegue el momento decisivo.

Tom se inclinó no encontrando qué responder.

—Pero, a vos... ¿os veré? dijo.

—Mañana, entre diez y once, respondió el solícitor, pasaré en carruaje por Mail en Road. A la altura del work-house, me detendré y echaré pie a tierra. Hallaos por allí.

—Muy bien, dijo Tom.

Y partió de seguida, teniendo buen cuidado de salir de la casa furtivamente, y de encubrirse lo mejor que pudo hasta estar fuera de la City.

Inmediatamente, siguiendo el consejo de Mr. Simouns, fue a buscar habitación cerca de Mail en Road.