—¡Ah! muy bien! dijo lord Evandale, puesto que os creéis tan al corriente en todos esos supuestos misterios de familia, voy a poneros en la verdadera vía, para que salgáis de vuestro error.

—Veamos pues, milord.

—Hay un astuto bandido, prosiguió lord Evandale, que se llama en efecto Walter Bruce, el cual ha imaginado, para sacarme algún dinero, hacerse pasar por lord William, mi desgraciado hermano, que ha muerto de la picadura de un reptil.

—¿Y..... ese bandido?.....

—Me he contentado con denunciarlo a la justicia.

—Conozco ese detalle.

—Y creo que la justicia, dando prueba de una indulgencia sin igual, se ha contentado con encerrarlo en Bedlam.

—¿Estáis seguro de ello, milord?

—¡Oh! no diré que esté absolutamente seguro!.....

—Pero ese hombre tiene mujer..... hijos.....