Mr. Simouns saludó a lord Evandale y se retiró sin más palabra.

Tom había permanecido en el carruaje.

—En fin, amigo mío, dijo al incorporarse con él Mr. Simouns, la causa está ganada.

—¿Consiente en todo?

—En todo absolutamente.

—¿Y lord William saldrá de Bedlam?

—Mañana será puesto en libertad. Por lo demás, venid mañana a las dos a mi gabinete. A esa hora todo estará concluido.

Tom y Mr. Simouns se separaron en Leicester-square.

El solícitor se volvió a su oficina, y el buen escocés fue a reunirse con Betzy, que había tomado un modesto cuarto amueblado en Drury-Lane.

Todo Inglés de pura raza que tiene un motivo fundado de alegría, acostumbra a dar gracias a la Providencia con el vaso en la mano.