—Sí, es una voz humana. Esperad....... esperad.......
Y Vanda siguió escuchando.
—Sí, añadió después de un momento de silencio, no es una sola voz, son dos. Y se aproximan....... ¡Ah!
Y Vanda arrojó un grito de alegría.
—¿Qué oís? preguntó con ansiedad Marmouset.
—Es la voz de Rocambole..... sí, no me equivoco, y la de Milon... la una clara y sonora, la otra grave y profunda.
Y después de decir esto, Vanda se puso a gritar:
—¡Capitán!..... Capitán!
—¡Silencio! dijo Marmouset.
Y como la joven le mirase con extrañeza: