Marmouset se expresaba con tal tranquilidad, que Vanda sintió renacer su esperanza.

En cuanto a Shoking, como ambos hablaban en francés, no había comprendido gran cosa.

Todo lo que hasta entonces sabía, era que su amo y Milon estaban vivos, puesto que se les oía hablar a través de la peña.

Marmouset volvió al barco y Vanda le siguió.

Shoking tomó de nuevo los remos, y Marmouset le dijo entonces en inglés:

—Gobierna hacia el centro del río, y mantén el barco en línea recta de la galería.

—Para eso, respondió Shoking, es necesario empezar por subir la corriente.

—Sea, dijo Marmouset.

—Después dejaré derivar el barco perpendicularmente hacia la entrada del subterráneo.

—Eso es, repuso Marmouset.